Abogados Especialistas en Delitos de Tráfico de Drogas en Málaga
Somos un bufete de abogados penalistas en Málaga especializado en la defensa de delitos de tráfico de drogas y demás delitos contra la salud pública.
Los procedimientos por narcotráfico han sido una de las áreas de actuación más relevantes del despacho desde su creación. Durante nuestra trayectoria profesional, hemos asumido la defensa en asuntos de gran complejidad en diferentes puntos de España, incluyendo procedimientos seguidos ante la Audiencia Nacional.
La experiencia acumulada y una estrategia de defensa cuidadosamente diseñada nos han permitido alcanzar resoluciones favorables para nuestros clientes, consiguiendo en numerosos procedimientos la absolución, el archivo de la causa o el sobreseimiento de las actuaciones en fase de instrucción.
Julen Martínez cuenta con una amplia experiencia en la defensa de procedimientos penales relacionados con el tráfico de drogas y el narcotráfico. A lo largo de su trayectoria profesional ha intervenido en investigaciones de especial complejidad, desarrollando estrategias de defensa adaptadas a cada caso y obteniendo resoluciones favorables para numerosos clientes.
En el sistema jurídico español, las conductas delictivas se agrupan en distintas categorías. Entre ellas destacan los delitos contra la salud pública, contemplados en el Capítulo III del Título XVII del Código Penal, dentro de los delitos que afectan a la seguridad colectiva.
Estas disposiciones tienen como finalidad proteger la salud pública como bien jurídico, entendida como un interés general cuya preservación resulta esencial para la sociedad y que cuenta con una especial protección dentro de nuestro ordenamiento jurídico.
Si bien el tráfico de drogas, sustancias estupefacientes y psicotrópicas constituye la conducta más habitual dentro de esta tipología delictiva, los delitos contra la salud pública comprenden también otras actuaciones capaces de generar riesgos para la población. Entre ellas pueden encontrarse la venta de medicamentos falsificados o en mal estado, la distribución de productos perjudiciales para el consumo humano o la alteración de aguas y alimentos destinados al público.
Ante una investigación o acusación por este tipo de delitos, resulta fundamental contar con una defensa penal especializada que examine en profundidad las circunstancias concretas del procedimiento y vele por la adecuada protección de los derechos e intereses de la persona investigada.
¿En qué consiste el delito de tráfico de drogas?
Este delito se recoge en los artículos 268 a 278 de nuestro Código Penal.
Modalidades Básicas
El Código Penal sanciona distintas conductas relacionadas con las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas. Las modalidades más comunes son las siguientes:
- El cultivo, fabricación o producción de sustancias destinadas al tráfico de drogas.
- La distribución, comercialización o transporte de sustancias estupefacientes.
- La promoción, inducción o facilitación del consumo de drogas por cualquier procedimiento.
- La posesión o tenencia de sustancias con el propósito de venderlas o distribuirlas a terceros.
La relevancia de la sustancia intervenida
Uno de los factores determinantes para valorar la responsabilidad penal es la naturaleza de la sustancia incautada. La ley distingue entre aquellas drogas que causan un grave perjuicio para la salud y aquellas que no tienen dicha consideración, lo que influye directamente en la pena aplicable.
Drogas que causan grave daño a la salud
Entre las sustancias incluidas en esta categoría se encuentran:
- Cocaína
- Heroína
- Morfina
- Anfetaminas
- LSD
- MDMA (éxtasis) y otras sustancias similares
Drogas que no causan grave daño a la salud
Dentro de este grupo suelen encontrarse:
- Marihuana
- Hachís
- Trankimazin
- Tranxilium
- Codeisán
- Otras sustancias de características semejantes.
Modalidades Agravadas
La legislación prevé determinadas circunstancias que agravan este delito y dan lugar a la imposición de penas de mayor entidad. Entre las principales destacan las siguientes:
- Cuando el responsable es funcionario público, educador o trabajador social y aprovecha su posición o función profesional para favorecer la actividad delictiva.
- Cuando las sustancias estupefacientes se facilitan a menores de edad, personas con discapacidad psíquica o personas sometidas a tratamiento de deshabituación por drogodependencia.
- Cuando la cantidad de droga objeto del delito reviste una especial importancia. La jurisprudencia ha fijado determinados límites para apreciar esta agravante, como sucede con el hachís (2,5 kg) o la cocaína (750 g).
- Cuando los autores forman parte de una organización o grupo criminal dedicado al tráfico de drogas.
- Cuando se utiliza a menores de edad o personas con discapacidad psíquica para intervenir en la comisión del delito.
- Cuando la actividad ilícita se desarrolla mediante el uso de buques, embarcaciones o aeronaves.
- Cuando se trata de otras sustancias con características o efectos análogos.
Penas por el delito de tráfico de drogas
Penas previstas para el tipo básico
- Sustancias que no provocan grave daño a la salud: prisión de entre 1 y 3 años, además de multa.
- Sustancias que provocan grave daño a la salud: prisión de entre 3 y 6 años, además de multa.
Penas en las modalidades agravadas
- Sustancias que no provocan grave daño a la salud: prisión de 3 años a 4 años y 6 meses, junto con multa.
- Sustancias que provocan grave daño a la salud: prisión de 6 a 9 años, junto con multa.
Penas cuando existe participación de una organización criminal
- Sustancias que no provocan grave daño a la salud: prisión de 4 años y 6 meses a 10 años, además de multa.
- Sustancias que provocan grave daño a la salud: prisión de 9 a 12 años, además de multa.
¿Y si las drogas son para consumo propio?
En este caso no estarías cometiendo ningún delito. Los jueces suelen atender principalmente a la cantidad de droga intervenida; así, la tenencia de hasta 25 gramos de hachís o 7,5 gramos de cocaína suele considerarse compatible con el consumo personal.
Por el contrario, determinadas circunstancias pueden hacer pensar que la sustancia estaba destinada al tráfico de drogas. Entre ellas se encuentran la posesión de instrumentos utilizados para su preparación o distribución, como básculas de precisión, así como el hecho de que la droga se encuentre dividida en dosis o empaquetada en bolsitas individuales.