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¿Cómo reclamar la indemnización por atropello?

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Sufrir un atropello no solo pone en riesgo la integridad física de una persona, sino que también genera un impacto emocional, económico y legal que puede prolongarse durante meses o incluso años. Desde los gastos médicos hasta la imposibilidad de trabajar o la necesidad de una rehabilitación prolongada, las consecuencias de un accidente de este tipo son muchas veces devastadoras. En medio de la confusión y el dolor, muchas víctimas no saben que tienen derecho a ser indemnizadas, y lo que es aún más importante: no saben cómo reclamar esa indemnización de forma adecuada y segura.

¿Qué pasos debe seguir una persona atropellada para obtener una compensación? ¿Es suficiente con presentar una denuncia? ¿Qué documentación es necesaria para iniciar el proceso? ¿Cuánto dinero se puede reclamar? Y si la compañía aseguradora se niega a pagar, ¿qué opciones legales existen?

Este artículo está pensado para resolver todas esas dudas. No importa si el atropello fue leve o grave, si ya pasaron semanas desde el accidente o si aún estás en la fase inicial: aquí te explicaremos de forma clara, detallada y accesible cómo reclamar tu indemnización, qué errores evitar y cómo proteger tus derechos en todo momento. Además, conocerás por qué contar con un abogado especializado puede marcar la diferencia entre recibir una compensación justa o perderla por desconocimiento.

Sigue leyendo y descubre todo lo que necesitas saber para que tu caso sea tratado con la justicia que merece.

¿Qué derechos tiene una persona atropellada?

Cuando una persona es víctima de un atropello en España, la ley le reconoce una serie de derechos destinados a reparar los daños sufridos. Estos derechos no solo están contemplados en el ámbito sanitario, sino también en el civil, donde se regula la indemnización por los perjuicios físicos, psicológicos y materiales derivados del accidente. Conocer estos derechos es el primer paso para una reclamación exitosa.

Derecho a recibir atención médica inmediata y continuada

Toda persona atropellada tiene derecho a recibir atención médica urgente y, posteriormente, todos los tratamientos necesarios para su recuperación. Esto incluye visitas a especialistas, fisioterapia, medicación, cirugías o incluso tratamientos psicológicos. Es fundamental que la víctima acuda al hospital o centro de salud dentro de las primeras 72 horas tras el atropello, ya que de no hacerlo podría perder el derecho a reclamar, al no establecerse un nexo causal claro entre el accidente y las lesiones.

Derecho a ser indemnizado por daños personales

El daño personal comprende las lesiones temporales, las secuelas permanentes y la incapacidad laboral, total o parcial, derivada del accidente. Esto se valora conforme al Baremo de accidentes de tráfico aprobado por la Ley 35/2015, que establece compensaciones económicas según la edad, el tipo de lesión, el tiempo de curación y otros factores. La víctima puede reclamar:

  • Días de hospitalización.

  • Días impeditivos (cuando no puede realizar sus actividades cotidianas).

  • Días no impeditivos (cuando, aun con molestias, puede hacer su vida normal).

  • Secuelas físicas o psicológicas.

  • Gastos médicos no cubiertos por la sanidad pública.

Derecho a ser indemnizado por daños materiales

Si el atropello provocó daños en objetos personales como ropa, teléfono móvil, gafas, relojes o cualquier otro bien, también pueden reclamarse. Es importante conservar pruebas: fotografías, facturas, tickets de compra o informes periciales.

Derecho a reclamar por lucro cesante y daño emergente

El lucro cesante es la pérdida de ingresos que sufre la víctima debido al accidente (por ejemplo, si no puede trabajar). El daño emergente, en cambio, hace referencia a los gastos que se han tenido que asumir a consecuencia del hecho: transporte a consultas, rehabilitación privada, asistencia domiciliaria, etc.

Derecho de familiares en caso de fallecimiento

Cuando el atropello causa la muerte de la víctima, los familiares directos (cónyuge, hijos, padres y en algunos casos hermanos o parejas estables) tienen derecho a una indemnización por fallecimiento. Esta indemnización también se calcula conforme al Baremo legal y puede incluir gastos de sepelio y daños morales.

Es habitual que las víctimas o sus familias no reclamen por desconocimiento o por temor a enfrentar a una aseguradora poderosa. Sin embargo, la legislación española protege ampliamente a quienes han sufrido un atropello. Por eso es esencial actuar con rapidez, conservar todos los documentos relacionados con el accidente y buscar orientación jurídica cuanto antes.

En definitiva, si has sido atropellado, no estás solo ni desprotegido. Tienes derechos reconocidos por la ley, y ejercerlos es el primer paso hacia la justicia y la recuperación.

¿Qué pasos debes seguir para reclamar la indemnización?

Reclamar una indemnización por atropello no es un proceso automático ni inmediato. Implica una serie de pasos legales y administrativos que deben seguirse con precisión para que la reclamación tenga éxito. Aunque puede parecer complejo, conocer cada etapa y contar con el acompañamiento adecuado facilita todo el proceso y maximiza las probabilidades de obtener una compensación justa.

1. Acude inmediatamente al centro médico

El primer paso tras un atropello es acudir al hospital o a un centro médico, incluso si las lesiones parecen leves. Es fundamental que esto ocurra en las primeras 72 horas, ya que ese plazo es clave para que se pueda establecer un vínculo directo entre el accidente y las lesiones. Además, los informes médicos iniciales servirán como prueba esencial en la reclamación.

2. Denuncia el accidente o solicita el atestado policial

Es indispensable que el accidente quede documentado por la autoridad competente. Si la Policía Local, Guardia Civil o los Mossos d’Esquadra intervinieron en el lugar, deberán emitir un atestado donde se detallen las circunstancias del atropello, los implicados, testigos y posibles responsabilidades. Si no hubo presencia policial, es conveniente acudir a la comisaría a presentar una denuncia formal.

3. Reúne toda la documentación relevante

Cuanta más documentación tengas, más sólida será la reclamación. Deberías conservar:

  • Informes médicos y partes de urgencias.

  • Recetas, facturas y justificantes de gastos médicos.

  • Pruebas de pérdida de ingresos o nóminas si dejaste de trabajar.

  • Fotografías del lugar del accidente y de las lesiones.

  • Contactos de testigos.

  • Atestado policial o denuncia presentada.

Todo este material será clave para demostrar los daños sufridos y la responsabilidad del conductor.

4. Contacta con un abogado especializado

Aunque no es obligatorio, sí es muy recomendable acudir a un abogado experto en accidentes de tráfico. Las aseguradoras suelen intentar reducir al mínimo las indemnizaciones o incluso evitar el pago. Un abogado velará por tus derechos, te orientará sobre el proceso y, si es necesario, llevará tu caso ante los tribunales.

Además, la ley permite que los gastos del abogado sean reclamados a la aseguradora del responsable del atropello, por lo que en muchos casos no tendrás que asumirlos tú.

5. Presenta la reclamación previa a la aseguradora

Antes de iniciar una vía judicial, es obligatorio presentar una reclamación previa a la aseguradora del vehículo implicado. Esta reclamación debe incluir:

  • Datos del perjudicado.

  • Relato de los hechos.

  • Descripción de las lesiones.

  • Justificación económica de la indemnización solicitada.

  • Documentación médica y pericial.

La aseguradora tiene un plazo de tres meses para ofrecer una respuesta motivada. Si no lo hace o si la oferta es insuficiente, puede iniciarse la vía judicial.

Seguir estos pasos con rigor puede marcar la diferencia entre una reclamación exitosa y una frustrada. Muchas víctimas cometen errores comunes: no ir al médico a tiempo, no denunciar, confiar únicamente en la aseguradora o no guardar facturas. Todos esos descuidos pueden reducir o incluso anular el derecho a indemnización.

Por eso, actuar con información y asesoramiento adecuado desde el primer momento es clave. Si tú o un ser querido ha sido atropellado, recuerda: no estás solo, y hay un camino legal que te permitirá obtener justicia.

¿Cuánto dinero puedes reclamar y cómo se calcula?

Una de las dudas más frecuentes tras un atropello es saber cuánto se puede reclamar como indemnización. La respuesta no es única ni inmediata, ya que cada caso es diferente. Sin embargo, en España existe una normativa clara que regula cómo calcular las indemnizaciones por accidentes de tráfico: el llamado Baremo de Tráfico, regulado por la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, que establece un sistema objetivo para valorar el daño corporal.

El Baremo: la herramienta clave

El Baremo es una tabla oficial que establece cantidades específicas por cada tipo de daño: días de curación, secuelas, incapacidad laboral, fallecimiento, entre otros. Este sistema garantiza que las víctimas sean compensadas de forma justa y proporcional a los daños sufridos. El Baremo se actualiza cada año conforme al IPC (Índice de Precios al Consumo).

El cálculo total de la indemnización depende de distintos factores, entre los que destacan:

1. Días de curación

Se distingue entre tres tipos de días:

  • Días de perjuicio muy grave: cuando la víctima está en la UCI o en estado crítico.

  • Días de perjuicio grave: cuando está hospitalizada o imposibilitada para realizar actividades básicas (vestirse, comer, caminar).

  • Días de perjuicio moderado o básico: cuando puede hacer su vida, pero con molestias o en recuperación.

Cada uno de estos días tiene un valor económico asignado que se suma al total final.

2. Secuelas permanentes

Si el atropello dejó secuelas físicas, funcionales o estéticas, estas también se valoran económicamente. El Baremo asigna un número de puntos a cada secuela según su gravedad, y estos puntos se traducen en una cantidad de euros. A más puntos, mayor indemnización.

Ejemplo: una persona que queda con movilidad reducida o una lesión neurológica tendrá más puntos que quien sufre solo una cicatriz leve.

3. Lucro cesante

Es la pérdida de ingresos que sufre la víctima por no poder trabajar durante el tiempo de recuperación, o incluso de manera permanente si la lesión se lo impide. Se calcula en función de los ingresos habituales y del periodo de baja.

Este aspecto es especialmente relevante para autónomos, trabajadores por cuenta propia o personas con ingresos variables.

4. Daño emergente

Son los gastos derivados directamente del accidente y que la víctima ha tenido que asumir: transporte a citas médicas, sesiones de fisioterapia privada, compra de medicamentos, ayudas técnicas (muletas, sillas de ruedas) o incluso adaptación del hogar.

Todo gasto debe estar respaldado con facturas o tickets para ser reclamado.

5. Daños morales

El Baremo también contempla compensaciones por sufrimiento emocional, alteración del estilo de vida, pérdida de disfrute personal o afectación psicológica, tanto de la víctima como, en caso de fallecimiento, de sus familiares.

6. Fallecimiento de la víctima

Cuando el atropello causa la muerte, los familiares pueden reclamar una indemnización que tiene en cuenta el parentesco, la edad del fallecido, la dependencia económica y el perjuicio moral. También se incluyen gastos funerarios.

Ejemplo práctico de cálculo

Imagina que una persona es atropellada, sufre una fractura de pierna y está 90 días en baja laboral (30 días graves y 60 moderados), además de una secuela permanente con 10 puntos.

  • Días graves: 30 x 56,13 € = 1.683,90 €

  • Días moderados: 60 x 32,91 € = 1.974,60 €

  • Secuelas: 10 puntos x valor del punto (según edad) = ± 2.500 €

  • Lucro cesante por 3 meses de sueldo perdido: ± 4.500 €

  • Gastos médicos y transporte: ± 600 €

Total estimado: +11.000 €

Cada caso se calcula individualmente, pero este ejemplo muestra cómo se suman los distintos conceptos.

Calcular correctamente la indemnización es fundamental. Las aseguradoras, por su parte, tienden a hacer ofertas a la baja, basadas en informes propios. Por eso, es clave que la víctima cuente con su propio perito médico, asesoramiento legal y una revisión exhaustiva del Baremo aplicado.

No se trata de “cuánto ofrecen”, sino de cuánto te corresponde según la ley. Tener claros tus derechos económicos y respaldarlos con informes profesionales puede marcar la diferencia entre una simple compensación simbólica o una indemnización justa y completa.

¿Qué hacer si la aseguradora no quiere pagar?

Aunque el proceso de reclamación suele comenzar de forma amistosa, muchas veces las aseguradoras se niegan a pagar la indemnización que realmente corresponde. Esto puede ocurrir por diversas razones: niegan su responsabilidad, alegan falta de pruebas, cuestionan la gravedad de las lesiones o hacen una oferta muy inferior a la que establece la ley. Frente a esta situación, es importante que la víctima sepa que existen vías legales para exigir lo que le corresponde.

1. Oferta motivada insuficiente o inexistente

Como mencionamos antes, la aseguradora tiene un plazo máximo de tres meses desde que recibe la reclamación formal para realizar una oferta motivada. Esta oferta debe ser clara, estar bien justificada y detallar cómo se calculó la cantidad propuesta. Pero en la práctica, muchas veces:

  • La aseguradora no responde dentro del plazo.

  • La oferta es muy inferior a la valoración real.

  • Se niegan a reconocer algunas lesiones o secuelas.

  • Alegan que la culpa del atropello fue de la víctima.

Ante cualquiera de estos escenarios, se abre la puerta a la vía judicial.

2. La vía judicial: ¿cuándo es necesaria?

Cuando la negociación extrajudicial no da frutos, se puede presentar una demanda civil ante los tribunales. Es un procedimiento formal donde el juez valorará:

  • Las pruebas aportadas por la víctima (informes médicos, testigos, fotografías, gastos…).

  • El atestado policial y la reconstrucción del accidente.

  • El informe médico pericial propio.

  • Las alegaciones de la aseguradora.

Este juicio busca determinar si la compañía debe pagar la indemnización y en qué cuantía. En muchos casos, el simple anuncio de que se iniciará un procedimiento judicial ya hace que la aseguradora mejore su oferta.

Es importante tener en cuenta que la ley contempla un plazo de un año desde la estabilización de las lesiones o el alta médica para presentar la demanda. Si se deja pasar ese tiempo sin actuar, se puede perder el derecho a reclamar.

3. Gastos judiciales y honorarios

Una preocupación frecuente es el coste del proceso judicial. Sin embargo, muchas veces estos gastos están cubiertos:

  • Por la póliza de defensa jurídica del seguro de la víctima.

  • Por la posibilidad de reclamar esos costes a la aseguradora condenada, si se demuestra su mala fe o negligencia.

  • A través de pactos “a resultado” con el abogado, donde solo cobra si se gana el caso.

Por eso, contar con un abogado especializado no solo incrementa las probabilidades de éxito, sino que también permite abordar el proceso con mayor tranquilidad financiera.

4. Indemnización por intereses y mala fe

Si la aseguradora incumple su deber de ofrecer una oferta motivada o actúa con mala fe, el juez puede imponer el pago de intereses moratorios (intereses legales incrementados en un 50% durante los dos primeros años, y en un 20% adicional después). Esto significa que la compañía podría terminar pagando más dinero del que se habría resuelto en una negociación temprana.

Además, este tipo de conductas perjudican la imagen de la aseguradora y refuerzan la posición de la víctima ante el tribunal.

Es común que las aseguradoras intenten cerrar los casos lo más rápido y barato posible. Por eso, aceptar la primera oferta sin consultarlo con un profesional puede ser un gran error. Si la aseguradora no actúa de buena fe, no responde o hace propuestas ridículas, no hay que dudar: se debe recurrir a la justicia.

El proceso puede parecer intimidante, pero con la ayuda de un abogado especializado, se vuelve más claro, seguro y efectivo. La ley está de tu lado, y existen mecanismos concretos para hacerla valer. No permitas que una oferta baja o una negativa injustificada te priven del resarcimiento que te corresponde.

Conclusión

Reclamar una indemnización por atropello no es solo una cuestión económica, sino también un acto de justicia y dignidad para la víctima. Nadie elige ser atropellado, y menos aún sufrir las consecuencias físicas, psicológicas y materiales que este tipo de accidente conlleva. Por eso, el sistema legal español ofrece una vía clara para compensar los daños sufridos y restablecer, en la medida de lo posible, el equilibrio roto.

Como hemos visto a lo largo de este artículo, el proceso de reclamación requiere información, pasos concretos y, sobre todo, decisiones bien asesoradas. Desde acudir rápidamente a un centro médico y recopilar toda la documentación, hasta enfrentarse a aseguradoras que, en muchos casos, tratarán de minimizar la compensación, cada etapa tiene su importancia.

Conocer tus derechos es fundamental: saber que puedes reclamar por cada día de recuperación, por cada secuela, por el dinero que dejas de ganar, por los gastos asumidos y, en casos graves, incluso por el fallecimiento de un ser querido. Pero también es fundamental contar con un acompañamiento legal que te guíe y defienda en este camino.

Si tú, o alguien cercano, ha sido víctima de un atropello, no dejes que el desconocimiento o la presión de las aseguradoras te impidan obtener lo que legalmente te corresponde. Actúa cuanto antes, infórmate, recopila pruebas y busca el respaldo de profesionales especializados. En muchos casos, tu abogado puede reclamar incluso sus honorarios a la compañía aseguradora del causante del accidente.

En nuestro despacho, estamos comprometidos con las víctimas de accidentes de tráfico y sabemos cómo ayudarte a reclamar de forma efectiva, sin adelantar gastos innecesarios y con la empatía que mereces. No estás solo. Reclamar tu indemnización no es solo un derecho, es el primer paso para recuperar tu vida.

Imagen de Julen Martínez

Julen Martínez

Abogado penalista y fundador de la firma Valmaseda Abogados.

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